12 Sep

Ayudamos tejiendo

En julio de este año se cumplieron dos años que empecé a tejer a crochet. Fue un antes y un después, aunque suene exagerado. El tejido ayuda a distendernos después de un día duro, a abrigar a nuestros seres queridos con objetos que creamos con nuestras propias manos, a expresar nuestra creatividad a través de los madejas y ovillos, entre tantos otros beneficios.

Sigo varios blogs y sitios web para nutrirme de patrones, ideas y aprender a perfeccionar esta técnica tan hermosa. Lo que me llamó la atención es la cantidad de sitios en inglés que aportan patrones para personas que están atravesando alguna enfermadad y ofrecen la posibilidad de que uno pueda donar lo que teje a distintos centros que luego se encargan de repartir las producciones. Uno de los primeros que encontré fue Crochet for Cancer. Allí conocí la historia de una de las fundadora del sitio,Tracy Wells y cómo su mamá enfrentó la enfermedad. Creo que su historia me llegó porque a la mamá de una compañera de trabajo le diagnosticaron cáncer de mama: empezaba con la quimio y demás estudios, junto a los efectos colaterales del tratamiento, entre ellos la pérdida del cabello. Ella estaba tratando de apuntalar a su mamá sin desmoronarse. Yo sentía que poco podía hacer más que escucharla. Como faltaban pocas semanas para que empezara el invierno, le pregunté si podía tejerle un gorro. Ella se sorprendió con mi ofrecimiento y me respondió que sí.
 
 
Elegí un gorro que me gustó mucho del sitio Meladora’s Creations: el Riptide Slouch Hat. Es un patrón hermoso y muy sencillo de realizar. Elegí una lana matizada en la gama de los violetas. No tengo una foto del gorro, pero sé que a la mamá de compañera le gustó tanto que lo usaba hasta ¡para cocinar!
 
Hace una semana me enteré que a la abuela del mejor amigo de mi hijo le diagnosticaron cáncer de pulmón y decidí tejerle un chal para que la pueda confortar un poco.
 
 
En el mes de marzo, mientras se desarrollaba el desafío de “la manta misteriosa”, el sitio The Crochet Crowd ofreció participar de un desafío más corto que era la confección de un chal llamado Yes, yes Shawl. En ese momento no participé porque estaba muy entretenida tratando de descifrar el misterio de mi manta, pero me guardé el patrón porque me pareció precioso y sabía que en algún momento lo iba a necesitar. El momento es hoy. Me parece que es un lindo mensaje para compartir en el Día Internacional del Crochet. Aquí les comparto una foto, todavía no está terminado.

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