28 Nov

Baby Shower

Ni bien nos enteramos que una amiga o compañera de trabajo está embarazada, una tejedora automáticamente se pone a pensar qué puede tejerle. En mi caso, una compañera de trabajo, a quien quiero mucho, quedó embarazada de una nena-. Ni bien me lo comentó, me puse muy contenta por ella, y, casi en simultáneo, empecé a pensar qué le podía tejer que le resultara lindo y útil.   Leer más

01 Sep

Manta de apego

Hoy en día, uno puede observar que nuestros hijos más pequeños se apegan a algún juguete, muñeco o manta y que sin ese objeto no salen a ningún lado. No importa si está limpio, sucio, en buen estado o lleno de agujeros. Este objeto es un refugio que da confort y calma; es un elemento de transición que los va a ayudar a ser más independientes, además de brindarles seguridad y compañía cuando mamá no está cerca. Esto no quiere decir que les falte afecto por parte de sus progenitores, sino que funciona como refuerzo emocional frente a lo desconocido.

Una ventaja del uso de la manta o el muñeco es que les permite manifestar sus sentimientos o emociones: lo van a abrazar, besar, patear o golpear sin mediar una palabra. Pero no lo van a dejar de lado, va a ser “su incondicional compañero de aventuras”. Es también importante enseñarle a nuestros hijos que si ellos quieren que la manta o el muñeco los acompañe durante mucho tiempo, necesitan cuidarlo. Aunque les repitamos esto hasta el cansancio, si queremos evitar un enojo superlativo, mamá siempre tiene que recordar dónde quedó este objeto tan preciado.

No hay que alarmarse por el “uso indiscriminado” de este objeto, ya que a medida que nuestro pequeño vaya creciendo, madurando, va a empezar a sentirse más seguro y se dará cuenta que ya lo no necesita.

La primera manta de apego que realicé fue en base al patrón que realizó Amy del sitio www.thestitchinmommy.com.

El patrón de la manta se llama Crochet Bunny Lovey es muy sencillo de seguir ya que la manta en sí es un cuadrado granny con algún muñeco adherido al centro, en este caso, una coneja. 

Elegí un material suave, similar al chenil, y aproveché unos ovillos que me habían quedado de una manta más grande. No respeté los colores del patrón sino que preferí jugar un poco con los colores que tenía. Les recomiendo, como también indica Amy, que antes de colocar el relleno en la cabeza de la coneja, cosan los ojos. Es mucho más sencillo. 

¡Espero que les guste!